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lunes, 27 de abril de 2015

El huevo de Colón

Por RAFAEL CANDANEDO 

Nada se sabe si la historia del huevo de Colón fue anterior a su expulsión de tierra panameña, a cargo del aguerrido Quibián. En 1503. Durante una cena con nobles, alguien puso en duda la valentía y emprendimiento del descubridor europeo. Si no hubiese cometido el tropiezo de encontrarse con las Indias, alguien, en una España pródiga en grandes hombres, lo habría hecho, se atrevió el interlocutor.

La respuesta de Colón -relató en 1565 Girolamo Benzoni- fue demandar del cocinero la provisión de un huevo. Retó a los comensales a colocar de pie la postura. Ante el fracaso de sus interlocutores, Colón tomó el huevo, lo golpeó contra la mesa y roto un extremo de la cáscara, lo sentó. Boquiabiertos, los nobles quedaron confundidos y más de uno señaló que el navegante no había indicado que se podía romper la cáscara. Detrás del pionero siempre hay una peregrinación de gente que se atribuye haber pensado en aquella idea. Después de hecha la hazaña, a todos les parece sencillo. Alguien la incorporó en el Diccionario de la Academia. “Huevo de Colón. m. Cosa que aparenta tener mucha dificultad, pero resulta ser fácil al conocer su artificio”.

En este mes del aniversario de la epopeya colombina, el descubrimiento europeo de nuestra tierra, he recordado este pasaje, que muchos sostienen es una leyenda. Con el gentilicio ‘europeo’, enmiendo el entuerto de la denominación ‘descubrimiento’. Tan anómala, pues era conocido al menos por sus cien millones de moradores, algunas de cuyas comunidades eran de las más avanzadas en matemática, astronomía, arquitectura y organización social.

Buendía, buen día, buenos días. La familia protagonista de Cien años de soledad es Buendía. Ese apellido tiene que ver con la jornada. Ese lapso de actualización inmediata mediante el cual la nave Tierra le da una vuelta a su propio eje. En la que somos navegantes, de primera a quinta clase. ¿En cuál viaja usted?

Después de una batalla, un militar aventurero y espigado llamó la atención de un rey guerrero, que tuvo un momento de inspiración: “Con este soldado buen día se me presenta”. Nació el apellido Buendía. Las dos palabras se unieron, como ocurre mucho en procesos de promiscuidad gramatical. Lasallista, bocacalle.

‘Día’ es ese lapso de 24 horas de navegación sobre el propio eje. ‘Buen’ es apócope de ‘bueno’, usado delante de un nombre masculino singular. ‘Bueno’ es aquel adjetivo que indica cómo es algo, cómo debe ser, cómo gusta o conviene que sea.

En una jornada de un mes y año que no sabemos, para referirse a ella, a alguien se le ocurrió expresarlo en plural, y surgió entonces aquella “textura idiomática anómala” (la frase es del querido maestro don Fernando Lázaro C.). Buenos días, buenas tardes... Se pluralizó cada felicitación, cada salutación. El mundo del encanto y la cortesía aumentó. Para la fecha del nacimiento del hijo de Dios tenemos Navidades; para la fiesta del exceso, Carnavales. El uso le ganó a la lógica. 

¡Viva nuestro idioma!

Rafael Candanedo
La escritura chat no tiene por qué alterar nuestra lengua natural. El uso indiscriminado de extranjerismos, la apatía docente y el disparate mediático son vicios que sí deben preocuparnos. El uso del sistema tiene un momento y escenarios específicos y de ninguna manera riñe con el uso correcto de la lengua y su escritura. ¡Viva la lengua, en su día!
Uno no tiene posibilidad de elegir la lengua con la que nos comunicaremos por el resto de la vida. Es una camisa de fuerza que nos viene dada por el contexto en el que nacimos, y, de modo particular, por nuestra madre, en la casi totalidad de las veces. Nos toca amarla, desarrollarla y beneficiarnos de ella de la mejor forma. Esta premisa vale para cualquiera de las 5,000 lenguas existentes, sea ngäbere, naso, guna o bribri.
El idioma español es el tercero en prestancia e impacto en internet, después del mandarín e inglés, y goza de buena salud, ya que se suman a los hispanohablantes nativos (casi 400 millones) más de 100 millones que lo alcanzado como lengua no materna.
Difieren la lengua natural y esos códigos de mensajes instantáneos privados. Cuando vemos una cruz roja en los laterales o techo de una camioneta ambulancia, de inmediato sabemos de qué se trata, y el hecho de que el signo sea interpretado no constituye un riesgo de distorsión de la lengua. Sucede con las señales de tránsito, aunque estén mal ubicadas.
Se ha desarrollado en diversos espacios un lenguaje particular, sintonizado con la inmediatez. Tanto el chat del celular (móvil) como el de la internet tienen un registro distinto a la norma idiomática común, y ambos pueden vivir sin conflictos. Ocurrió así durante siglo y medio con la lengua natural y el Código Morse. Cada uno delimitó sus espacios. La tecnología contemporánea arrinconó al telégrafo.
¡Feliz Día del Idioma!

'El alma está en la boca'


Por Rafael Candanedo 


Tonifica mi espíritu la reacción de los lectores de esta columna. En el supermercado, reuniones, conferencias, encuentros casuales está presente este ritual dominical con la palabra. Agradecimiento, aprecio, rechazo y menciones a través de cartas virtuales y llamadas telefónicas. Observadora puntiaguda y filósofa de este enmarañado siglo, Edilia Camargo reflexiona sobre mi texto “El Panamá soez”, que apareció en este espacio hace algunas semanas. “Tu artículo me deja preocupada. Quisiera ser tan optimista como tú al pensar que las pobres creaturas a las que te refieres “seleccionan” sus vocablos. Pienso que no tienen más... de modo que no pueden “seleccionar”, rebate.
Edilia.

“Tú y yo, que tenemos la dicha de habernos sumergido en el laberinto de la lengua que aprendimos de los pechos de nuestras madres, y que luego la hemos perseguido con verdadera pasión para que nos libre sus secretos, podemos escoger en una gama de significados el más hermoso... o el más cortante, según los casos”, añade.

¿Será que un porcentaje, hasta cierto punto considerable de nuestra gente, se ha recluido en la jerga escatológica y piensa que ese marasmo es el paraíso? Edilia incluye una cita de la escritora y periodista española contemporánea Rosa Montero: “Es la palabra lo que nos hace humanos, lo que nos diferencia de los otros animales. El alma está en la boca. Pero, para nuestra desgracia, los humanos ya no respetan lo que dicen”. (Historia del Rey Transparente).

La crudeza de la doctora Camargo es toda una advertencia: “Habría que preguntarse: ¿dónde se quedó alojado el espíritu de nuestra lengua?; ¿en la cárcel de nuestra carne, de modo que todo lo que sale por la boca no es más que el equivalente al excremento, en el caso de la comida?...”. Ella responde: “Porque si verdaderamente estuviera ese espíritu dándole fuerza a nuestra alma... preferiríamos morir antes de dejar escapar una ‘burrada’ de esas... por nuestra boca. Y que no me vengan con el cuento de que Pedrito Altamiranda sí y Dj Black no... dos caras de la misma moneda”. “Y sí que duele y ‘huele a podrido’ el Reino de Castilla del Oro ...y ahora del Canal -concluye. Lo soez ha ido contradiciendo las obras del espíritu para dejar tras su paso, esos olores nauseabundos... Y no es cuestión de ‘mal uso de la lengua’... Porque ni siquiera saben cómo usarla en forma hermosa y precisa (y muchos con diplomas universitarios y grandes fortunas o con agallas para tragar bastante harina)”.

Pericia. Don Hernán Acevedo comenta el artículo ‘experiencia’, que se publicó el domingo anterior. Expertise (‘s’ en la última sílaba), vocablo inglés, es usado con el sentido de experiencia, pericia, competencia, calidad de experto. En algunos casos, sin necesidad, pues tenemos en español palabras suficientes por las que puede ser reemplazado, y en otras ocasiones se usa con un significado distinto al original. Afirma Acevedo que el Random House Dictionary of the English Language indica que la palabra expertise proviene de la unión del sustantivo expert y del sufijo ‘se’ y define el sustantivo así: “a person who has special skill or knowledge in a particular field; specialist; authority: a language expert; an expert on mining.” También define el sufijo así: “a noun suffix occurring in loan words from French indicating quality, condition or function”. Concluye que ‘pericia’ y ‘competencia’ se acercan más al significado de expertise.

Exordio, prólogo, proemio. Es el texto que se antepone a un texto mayor. Es la presentación. En general, estas palabras tienen el mismo significado. Aunque han pasado por las aguas latinas, su origen está en el griego. Ciberdelito, cibercrimen. El elemento composicional ‘ciber’ procede de ‘cibernética’. Por ser prefijo, debe escribirse unido a la palabra que modifica y ayuda a integrar. ‘Ciber’ es prefijo que sirve para crear muchas palabras de esta época: ‘ciberestafa’, ‘cibernauta’ ‘cibersexo’, ‘ciberpago’. Todas actividades posibles en esa dimensión llamada internet.

Lo dijo
Locación, localización. Trueque travieso del periodo de estancia de 007 en San Felipe. Desde hace más de doce meses ocurre el falluco intercambio, pero la presencia de Craig lo amplió. ‘Locación’ es alquiler, es el precio en que se arrienda algo o el propio contrato. ‘Localización’ es la acción de fijar límites, de identificar un espacio. Son significados distintos. Quien confunde estos vocablos se coloca al revés los calcetines. Aunque en la jerga de la producción de cine y televisión, locación es la localización de la escena. 

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